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Alciturri: «Las empresas estamos para apoyar a la sociedad, pero no podemos hacernos el Harakiri”.

El XXIV Congreso Familiar, organizado por el Instituto de la Empresa Familiar, ha concluido con muchas reflexiones y motivaciones de hacia dónde deben ir las organizaciones en esta nueva era. Más de 500 invitados han asistido a las ponencias que han impartido representantes de las empresas familiares nacionales e internacionales, donde se ha debatido sobre nuevos retos de la empresa, así como sobre la actual legislación o la fiscalidad.

En su discurso final, el presidente del IEF, Marc Puig, ha señalado que la economía española y la empresa familiar tienen los mismos retos: superar la pandemia y adaptarse a las nuevas exigencias del mercado y de la sociedad, tales como la digitalización, el respeto al medioambiente y el compromiso social.

El presidente de ACEFAM, Vicente Alciturri, considera que en este congreso se han puesto sobre la mesa nuevos conceptos dentro del mundo de la empresa. “Se ha hablado mucho del del impacto, ahora se dice que las inversiones deben ir destinadas a solucionar problemas para la sociedad y que las empresas deben trabajar siempre pensando en esos beneficios sociales”, apunta.

Se trata de una transformación intensa y de realizar acciones para las personas pensando en ayudar a las personas, pero respetando los principios de la empresa, “las empresas estamos para apoyar a la sociedad, pero no podemos hacernos el Harakiri”.

Asimismo, Alciturri considera que hay un cambio de concepto y una evolución dentro de las organizaciones ya que en estos mementos las empresas se muestran socialmente responsables y trabajan para que sus empleados sientan que contribuyen a esa transformación. “Ya no solo se habla de conciliación ni de salario, ahora se va un paso más allá, las organizaciones realizan proyectos innovadores con impacto directo en la sociedad. Están muy motivadas para llevarlos a cabo.”, matiza.

En las ponencias y mesas redondas que se han sucedido a lo largo del Congreso los ponentes han dado un paso más en la concepción primara de lo que es la empresa. Antes se concebía como una organización económica que pensaba en satisfacer al cliente, pero ahora, según los expertos y ponentes, las empresas buscan mejorar la sociedad, mediante proyectos que ayuden al medio ambiente o a mejorar la calidad de vida de las personas.

La sostenibilidad ha sido uno de los elementos clave en el Congreso Nacional, de hecho, los asistentes han firmado un manifiesto en el que se comprometen a llevar a cabo políticas sociales y medioambientales.

También se ha hablado de fiscalidad y de los problemas que afectan a las empresas, tras un año y medio de pandemia.

Ana Álvarez: «la sostenibilidad es un suprareto, pero hay otros objetivos a trabajar para alcanzarlo»

El Congreso Nacional de la Empresa Familiar organizado por el Instituto de la Empresa Familiar, en colaboración con ADEFAM y con el patrocinio de Banco Santander y KPMG, ha reunido en Pamplona a empresarios familiares de todo el país que comparten ideas, trayectorias y compromisos comunes.

 

Algunos de los invitados han participado en ponencias temáticas donde han puesto en común sus puntos de vista sobre temas de actualidad que afectan a las empresas familiares. Ana Álvarez, Secretaria general y del consejo del Grupo Armando Álvarez, ha participado como ponente en la mesa temática “El mundo que queremos”, junto con Juan Moya Yoldi, Vicepresidente de PERSÁN y Álvaro Solans, Vicepresidente del Grupo Pikolin.

La ponencia versó sobre temas que están de actualidad como la sostenibilidad y sus aplicaciones, la legislación vigente o la importancia de la comunicación en los tiempos en los que vivimos.

Para la secretaria general del Grupo Armando Álvarez la sostenibilidad es un suprareto, “además, hay otros objetivos a trabajar para alcanzarlo. Uno de ellos es adaptarnos a la legislación sin perder competitividad. Otro está relacionado con la comunicación: contar cuál es tu compromiso para fortalecer el lazo con los stakeholders”, ha señalado.