El reto del relevo generacional protagoniza un seminario sobre Empresa Familiar en la Universidad de Cantabria

Los procesos de aprendizaje no solo se fundamentan en la relación entre el estímulo y la respuesta, sino que están notablemente influidos por la observación, la imitación y la identificación con modelos a seguir. La presencia de varios representantes de ACEFAM en el ciclo ‘Empresarios en el Aula’, que se organiza anualmente en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Cantabria, responde a ese aprendizaje social por modelado que formuló Albert Bandura el siglo pasado. Casos de éxito que han sabido trasladar a la realidad todos los conceptos e indicaciones que reciben los universitarios durante su etapa formativa.

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Vicente Alciturri en su ponencia.

Este ciclo forma parte de la programación de la asignatura ‘Creación de Empresas y Empresas Familiares’. Una materia que imparten conjuntamente las profesoras Mª Concepción López y Adela Sánchez y que está presente en los grados de Administración de Empresas, Económicas y Relaciones Laborales. Estimular el espíritu emprendedor entre los profesionales del futuro, transmitir la importancia de valores como el compromiso, el trabajo en equipo y la visión a largo plazo, así como dar a conocer las particularidades que distinguen a las empresas familiares del resto de organizaciones son los objetivos prioritarios de una actividad que goza de mucha aceptación entre el alumnado.

Vicente Alciturri, presidente de la Asociación Cántabra de Empresa Familiar y fundador de Semicrol, reflexionó con el alumnado sobre su etapa al frente de una compañía tecnológica con 44 años de historia. Ante un foro con representantes de una decena de países, el ponente enfatizó especialmente la necesidad de colaborar para ser realmente competitivo. Tanto por su sector de actividad, en el que resulta imposible abarcar todas las soluciones del mercado, como por su propia convicción personal y profesional. Un valor que también resulta definitorio de las empresas familiares, que destacan por su generosidad y su capacidad para aprender de terceros. “Para mí, ser parte de ACEFAM, significa formar parte de una escuela de negocios adaptada a todas las generaciones, con múltiples canales para el intercambio de experiencias y conocimientos”.

La interacción con los estudiantes fue continua durante toda la sesión. De hecho, el alumnado tuvo una participación muy activa y realizó preguntas como en qué momento un emprendedor debe comenzar su proyecto, quien ha de tomar las decisiones más delicadas en cada momento o cómo afecta a cada uno de los miembros de la familia esas decisiones que de una u otra forma les afecta a todos y cada uno de ellos.

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Vicente Alciturri durante la intervención.

Además, explicó a los asistentes cómo han gestionado internamente los desafíos que plantea el relevo generacional. En una conferencia impartida íntegramente en inglés, Alciturri puso sobre la mesa aspectos como la relevancia de tener bien estructurados los órganos de dirección o disponer de un consejo de familia independiente del consejo de Administración. Ambos elementos han resultado críticos para que el proceso de sucesión que puso en marcha en la compañía hace ahora 7 años haya desembocado en el aterrizaje de su hija Natalia en la Dirección General de la empresa.

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Pablo Fernández y Guillermo Cabrero.

La sesión vespertina, ya en español, tuvo como protagonistas a Pablo Fernández, presidente del Forúm ACEFAM y director Corporativo del Grupo Fernández Jove; y a Guillermo Cabrero, integrante del Fórum y director de Desarrollo de Negocios en Julio Cabrero & Cía. Su charla, titulada ‘Experiencias de la siguiente generación’, abordó el reto que supone para los más jóvenes incorporarse al día a día de una empresa familiar.

En su discurso, palabras como legado, compromiso, esfuerzo o mejor continua. Desde una visión muy práctica, explicaron cómo están gestionando la enorme responsabilidad que implica ser parte de los herederos de una empresa familiar de considerable envergadura. De hecho, ambos subrayaron la tarea de preservar sus valores, mantener sus raíces y fomentar su crecimiento. Asimismo, resaltaron la relevancia de cultivar relaciones sólidas con los equipos de trabajo para ejercer un liderazgo con personalidad propia, alejado de la etiqueta de «hijo de…» y consciente de las necesidades de cada compañía.

El dialogo final con el que concluyó la jornada ayudó a resolver dudas y que puso de manifiesto el interés de los empresarios de futuro en conocer la realidad de las empresas familiares.