Guillermo Cabrero destaca la importancia de las familias empresarias como generadoras de empleo al alumnado de “Empresa Familiar en las Aulas”

Una de las principales señas de identidad de la empresa familiar es su apego por el territorio. Son compañías con raíces, asentadas en su entorno más próximo y generadoras de estabilidad laboral y económica. Las familias empresarias de ACEFAM son responsables del 13% del Valor Añadido Bruto que se produce en Cantabria y de 8.000 empleos directos. Dos cifras muy significativas que Guillermo Cabrero empleó durante su charla en el CEIP Cabo Mayor de Santander.

El director de Desarrollo de Negocio de Julio Cabrero & Cía. trasladó al alumnado la importancia que tienen las empresas familiares tanto para la economía regional como para el desarrollo de los ecosistemas más próximos.

Un aspecto para el que priorizan las relaciones a largo plazo y el valor del equipo humano. “Los 64 años de éxito de Julio Cabrero & Cía. se basan en la capacidad y el esfuerzo de las personas que conforman la organización y en la voluntad de continuidad de la familia, de la que yo represento a la tercera generación”, indicó al alumnado de 5º de Primaria del centro santanderino.

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Charla de Guillermo Cabrero en el centro.

Con una producción superior a las 18.000 toneladas anuales, Julio Cabrero & Cía. exporta más del 50% del material que genera en sus instalaciones de Polanco. Una cifra que ha crecido notablemente en los últimos ejercicios. “En 2020, la empresa tenía presencia en 11 países y ahora estamos en 24 estados de cuatro continentes”, matizó Cabrero. “Este proceso de expansión internacional ha coincidido con la entrada de la tercera generación familiar a la empresa, por lo que los más jóvenes de la saga hemos trabajado mucho en el desarrollo de negocio”, comentó el ponente.

La visita de Guillermo Cabrero a este centro educativo forma parte del programa “Empresa Familiar en las Aulas”. Una iniciativa educativa, impulsada conjuntamente por ACEFAM con la Consejería de Educación, que pretende acercar a la población escolar de la región tanto los valores distintivos de las compañías familiares como las posibilidades profesionales asociadas al emprendimiento. Tras la charla en el colegio, la actividad continúo con una visita a las instalaciones de esta industria química.

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Visita a la planta

Durante el recorrido por la planta, los más jóvenes aprendieron para qué se utiliza el azufre, un producto con multitud de aplicaciones tanto en procesos industriales como en el sector sanitario, agrícola o agroalimentario. Además, Cabrero les explicó por qué es importante que la producción sea de máxima calidad para competir en el mercado internacional. “La competencia es tan elevada que nuestra exigencia debe ser siempre la máxima posible”, expuso el empresario.

Conocer las instalaciones de las organizaciones forma parte del proceso de enseñanza – aprendizaje de este programa, que contempla tres etapas diferentes. Primero se presentan los contenidos a los participantes en el centro educativo. Después tiene lugar la charla de la Empresa Familiar en el aula y, finalmente, se produce la visita a las instalaciones. El ciclo se cierra con el proceso de evaluación que realizará el profesorado en el aula.